Los imposibles, no tan imposibles

Se levantó aquella mañana y se propuso encender el Sol. Llevaba varios días apagado. Buscó la escalera más grande que encontró y su llave mágica. Lo encendió!

E iluminó a todos a su alrededor. Su luz volvió a brillar en el cielo. Y su calor me hizo sonreír.

Sólo hubo que proponérselo.

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